Adolescentes inmolados a Mammón
muñequitas
putas ínfimas
castrados niños por la aguja
de un venal espejismo
cuyas venas la noche alimenta
en los escaparates de la carne
el semen y el sudor con la saliva
de la muerte
deambulan y galopan
cerúleo el semblante
contra la luna nueva
oscuro ancestro de la gran moneda
en un desierto de farolas
las ilusiones rotas tan temprano
en las olas primeras de sus días
oleaje de almendras en las sábanas
de una pensión barata de Almirante
estatuas corrompidas en las ruinas
de Túnez
en los antros de Bankog
o en la playa de Ipanema
infantiles sudarios que amortajan
el rampante despojo de un anciano
que atusa su conciencia en el bidé
con una ristra de papel higiénico
¿Acaso no castraban por placer
los romanos y los persas?
¿No molían el áureo anillo
las ávidas matronas enviudadas
a sus infibulados?
¡Legiones de espadones contentaban
a sus amos
legiones de castrati
cantaron como seises y también
arias inmortales
por la melancolía de los reyes!
Los barberos pregonaban por las calles
Qui se castronno maravigliosamente i puti!
y hendían sus navajas
en el reblandecido escroto del cordero
tras un baño de leche
y una feroz ingesta de opio y aguardiente
¡Vivan los escalpelos! le gritaban
en Nápoles y en todos sus estados
al Papa
y aún segaron en secreto
centenares de frutos inmaduros
¿No lapidan los niños a los niños
y están ungidos de la misma culpa?
Un caramelo
el móvil
una camiseta
ese videojuego
bastan y huelga la inocencia
¡Basta! yo sólo evito que se orinen
en la cama